sábado, 23 de noviembre de 2013

ENSAYO: Romanticismo


Romanticismo

Como el atalaya del castillo bajo el crepúsculo, observo el mundo detenido, la luna que reemplaza al gran astro y el aullido del lobo que ameniza el ambiente descansado, reposado y durmiente de la realidad ensombrecida. Somnoliento escribo en mi habitación, preparando este escrito que, a diferencia de los anteriores, pretendo dejar de lado la razón, el calculismo y la estructuración para dar paso a la libertad, la prosa y el desahogo del no pensamiento que ha sido suprimido durante años. El sentir quiere derrumbar la razón, y la individualidad a la multitud.

Parece que medio romántico soy, pero agobiado por mi pensar recurrente que no deja en paz mi ser, que no deja pasar momento sin que lo piense, debiera dejarlo fuera ya. ¿Pero qué? ¿Es posible vivir sin pensar? ¿Podré escribir sin la razón que me sujeta, que con supremacía magna y divina se me presenta, reclamando ser la cúspide de lo más humano y el progreso?

Como el romántico, declaro la falsedad de la promesa ilustrada, el progreso no me ha dado la felicidad que añoro y todo hombre desea. Siento tras cada paso que doy en este mundo acelerado, cómo el vulgo se abalanza sobre los centros de divertimento, lujo aparente y felisidad con S. “Feliz yo que en redor el tropel de los necios no veo” —como dice Hölderlin—, afortunadamente no tengo esta dimensión de ellos, pero el ambiente, el aire y el ruido me informa de la acelerada vida del vulgo que adora y glorifica con divina presencia lo que el progreso nos ha dado, mas yo no.
La mañana es para quienes comienzan a construir el progreso, la tarde para quienes salen a gastar y comprar su “felicidad”, mas la noche es para aquellos que como yo buscan la tranquilidad, el yo, y la lejanía de la ciudad, del tropel, del cúmulo sin cara que se llama humanidad.

¿Cómo vivir siendo yo, sin ser una partícula más del aparato social? Alejándome, abandonando lo otorgado por esta maquinaria de cuyos engranajes formo parte, pero sin mí seguirá funcionando, porque más piezas humanas harán lo mismo, producirán idéntico producto, sin necesitar mi labor ni dedicación. ¿Servir para el resto o para mí? Lo segundo lo logro en las lejanías, periferias y quietud del bosque, valle y lo contrario a la ciudad: incivilidad. No seré incivilizado jamás, de cualquier manera será o temprana o postreramente la ciudad que me invada, ya sus brazos se han extendido más allá del mundo mismo, hasta la luna inclusive.

Soy nacido para vivir en comunidad, encargado de funcionar, siempre ligado a la ciudad y en contemplación de esta realidad… fue, fue, fue muy bello… mas me voy de acá. No a la torre que me sujeta a hacer lo mismo, me iré al olvido, desconocido para mí, donde razón no existe ni razones tampoco. Ser romántico en esencia, respetando la naturaleza, siendo las más bellas de las creaciones, aun más que el hombre, quien sólo piensa en progresar, y no mira la belleza y sencillez de la rosa, del picaflor y el cisne, que siguen igual, no progresan, pero viven sin motivos, ni razones, y me evocan tantas emociones. Despedida es, ¿algún día volveré?...

domingo, 18 de agosto de 2013

POEMA: Crepúsculo en París

Crepúsculo en París

Crepúsculo en París con luna llena iluminando,
y la viveza de las calles sin aquéllos que la animan.

Ya no existe más la vida de la ciudad,
no la tuvo, solo la abosorve de aquéllos que la habitan,
y sin ellos se difumina.

Y más ahora, en esta noche,
en que te quise acompañar,
y sin explicación tu indiferencia me mató,
y sin entenderlo, no puedo más.

Solo,
observando lo que no está,
recogiendo el pañuelo que tiraste,
cuando arrancabas de mí,
sin saber,
sin entender,
el por qué.
Sin más,
te vas.

jueves, 1 de agosto de 2013

Provocación de hechicera



Con la inspiración que da la noche de este agosto viajero, musa de mariposa volandera, te regalo un nuevo esbozo de poema.

Provocación de hechicera

Saliste a mi encuentro con voz de sirena.
Susurrante, gorjeaste la más melodiosa canción.
¿Qué dijiste? No te puedo oír.
Arrojaste palabras de goce y perversión.
Insinuante, pusiste en marcha el más arrebatador de los poemas.

Paseas, desnuda, tu cuerpo de miel a lomos de confitado alazán.
Arrojas tus redes con miradas de `ppícara bandolera.
Bien lo sabes. Mis ojos estériles no te pueden ver.
Incitas a que todos se extasíen entre las lianas de tu turgente enredadera.
Exhibes, tentadora, la coctelera de tus curvas que, frenéticas, danzan y danzan.

Cubrirás tus labios del mejor carmín: húmeda saliva sin fin.
Bañarás tu sedosa piel con espuma de quereres.
Mis manos las perdí. No te pueden tocar.
Te ofrecerás para ser acariciada por villanos y héroes.
Rendirás tu fortaleza a dedos juguetones de querubín.

Inventaste el más fragante de los aromas: primitiva esencia de caramelo.
Supiste cómo oler a orquídea y jazmín, a bambú y rosa.
Sin olfato me quedé. No puedo  tus rincones oler.
Emanaste, sexo devorador, perfumes de núbil decorosa.
Pulverizaste gotas de magnífico deleite, sin tasa ni rubor, por las veredas de tu pelo.

Untas tus encantos con espeso jugo.
Impregnas tus poros de deliciosa crema de relleno.
La lengua me cortaron. No tengo paladar.
Quieres que lamer, te laman sin descanso ni freno.
Deseas que una boca sea tu ardiente verdugo.

Te cruzarás en mi camino con visos de aparecida.
Encadenarás mi destino con grilletes de orate.
El sentido común extravié. No tengo sentidos para sentir.
Lucharás para que, oh ilusión, se repare semejante dislate.
Abrazarás para así quebrar el hechizo de  mi alma eternamente dormida.

Que oiga y vea y toque,
que huela y saboree y sienta.
Que con tu amor de alma inquieta,
mi camino recorrido en soledad será siempre lo único que busque.

jueves, 25 de julio de 2013

Biografía de Angela Carolina Poeta

Angela Carolina Poeta, alias de Angela Carolina Aguilera Fuentes, nació un 13 de Agosto de 1979 en Santiago de Chile. Al ser muy enfermiza en su infancia se distraia leyendo los libros que su madre le regalaba, siendo su apoyo en las largas temporadas de convalescencia y varias hospitalizaciones y asi, surgió de niña su amor por la Literatura...



A los 27 años de edad quedó totalmente ciega, un año después que su madre falleciera tragicamente, aunque siempre llevó vida de persona casi Novidente, porque tenía poco resto visual, pero que a la vez, le permitió conocer los colores y poder leer de cerquita sus libros favoritos...

También con una pérdida parcial de audición en su oído derecho, teniendo que usar un audífono para comunicarse mejor con los demás.
A pesar de todo esto, no le ha impedido desarrollarse como persona, mujer y aprendiz de poeta...

Escribe mayormente poesía libre; Décimas; prosa poética; algunas Odas y cuentos urbanos.

Con trabajos suyos publicados en las Antologías Nido de Peuco, grupo literario en donde participa desde el 2004 a la fecha.

También varias publicaciones en internet; con varios blogs literarios y además otros dirigidos a la comunidad ciega de habla hispana.

Integró y participó entre 2011 y 2012 en el equipo editorial del programa radial y literario "Palabras en el aire", del mismo colectivo literario ya mencionado.

También ha sido, operadora telefónica; radioperadora; vendedora ambulante y por catálogo; prestamista informal.
Ahora se dedica al emprendimiento por internet y del marketing online de la Sala y estudio de ensayo de su pareja, un músico ciego argentino.

Actualmente autoexiliada, es decir por voluntad propia vive ahora en Buenos Aires, Argentina por culpa del amor y por las faltas de oportunidades e inmensa discriminación sufrida por ser una persona con Discapacidad Visual, auditiva aunque sea parcialmente y por su orígen humilde, en su querido pero ingrato país...
Situación que muchas personas ciegas también padecen en todo Chile.

Sus temáticas al escribir refleja mucho de sus experiencias vividas; pero también de otras personas; de su entorno; el mundo globalizado actual; sobre la Discapacidad y las cuestiones humanas esenciales...

Su blog y Redes Sociales para Contacto:



Su blog personal y literario:
www.angelacarolinapoeta.blogspot.com/

Su cuenta de Twitter:
http://twitter.com/poekarolina

Su Facebook:
http://www.facebook.com/angecarolinapoeta

Su Face desde la página móvil que es un poco más accesible con lector de pantalla:
http://m.facebook.com/angecarolinapoeta

domingo, 21 de julio de 2013

El tesoro de la Sierra del Perdón



¿Qué vínculo podía haber entre un viejo almendro con sus ramas artríticas y el tronco decrépito, y un cenagal en el que las miasmas y la chatarra de la vida eran sus miserables moradores?
Un solitario árbol en medio del paisaje agreste de barrancos pedregosos. Sin duda que una vez debió de ser joven, preñado de flores blancas, como vestido de novia y fecundo en exquisitos frutos, como mesa de madre. Mas ahora, nada queda de todo aquello.
Cerca, una ciénaga de podredumbre repleta quizá conozca el secreto. También, ella hubo, algún lejano tiempo,  de colmarse con aguas transparentes, cuna de sueños de niño y lecho de hermosos nenúfares y juncos.
Vacío, soledad, abandono, gemidos de un viento mensajero de desolación y muerte. Así es el entorno que recibe a Miguel a su arribada al paraje de la Sierra del Perdón.
Poco tiene que ver lo que ve con la idea que se forjara al partir de su mundo de rutinas y comodidades.
Sí, rutinas y comodidades que ahogaban su espíritu curioso. Le decían que todo estaba ya explorado, que nada quedaba por descubrir, que su tiempo tendría que haber sido el de los grandes viajeros del siglo XIX, que a él nada le quedaba por hollar que no hubiese sido hollado en continentes lejanos y océanos sin fin.
Pero él no quiso escucharles, no se rindió y aferró su última ilusión con la desesperación del náufrago que se niega a sucumbir ante la voracidad de olas inmisericordes y devoradores del mar.
Y es que, un día, en un polvoriento atlas leyó que había un lugar remoto y olvidado de los hombres. ¿Su nombre? La Sierra del Perdón.
¿Un paraje con nombre de perdón? Se extrañó porque ¿tanta falta hacía que se dispusiera de un sitio como aquél? ¿Era preciso crearlo? ¿Es que no bastaba con el corazón para perdonar?
 Indagó, buscó, se documentó y se puso en marcha.
No desistió hasta llegar a la meta.
Sólo él supo la distancia recorrida y las dificultades con que se topó.
Preguntó, durante su odisea, al azor y al águila, a la amapola y a la cochinilla, al espliego y al cantueso, a un loco, incluso. Todos le decían que siguiera adelante, que le quedaba poco. Lo que no le contaban era lo que hallaría al llegar. No querían cegarle con la negra verdad.
Y es que lo que encontraría, lo que encontró, no sería otra cosa que aridez y abandono, inmensas vetas de sal hijas de desconsolado llanto, grietas que no eran sino verdugones en la tierra yerma.
¿Así era la Sierra del Perdón? ¿No había nada? Se arrodilló posando sus manos en ese despojo, apoyó su espalda sobre el arrugado tronco y tuvo la tentación de llorar. ¿Llorar? ¿También él contribuiría con sus lágrimas a colmar la sal que lo dominaba todo?
Se fijó en la charca. Esqueletos, calaveras que le sonreían desde su vaciedad, jirones de purulentos pellejos.
Sus más íntimos miedos parecieron ser el coro que entonaran la canción del odio y el rencor. Negros nubarrones se abalanzaban sobre aquel cielo lunar. Oscuridad, truenos apocalípticos, un vendaval.
Instintivamente se abrazó al mellado tronco que creyó se desgajaría ante su desvalimiento.
Pero no, no supo cómo, el decorado empezó a cambiar.
Un fastuoso castillo se alzó ante sus ojos, allende la charca que ahora era un majestuoso estanque con balaustrada y embarcadero.
El castillo, hermosa construcción con almenas y esbeltas ventanas le llamaba con el rastrillo levantado; una doncella asomada al ventanal le sonreía incitadora
; un vergel de rosales y jazmines, dalias y orquídeas, frondosos árboles se perdían en aquel onírico horizonte de lujuriosa vegetación.
-Mi nombre es Rosalina, la prisionera y cautiva de mi señor. ¿Querrás ser tú quien me libere?
-¿Yo, hermosa doncella? No tengo espadas ni mosquetes para la lid. ¿Cómo habría de ser vuestro valedor?
-Si os atrevéis a penetrar en esta fortaleza, el valor será vuestro mejor aliado. El valor y el perdón.
-¿El perdón?
-Yo, señor; era virgen cuando fui entregada al rey de este lugar. Contenta, me avine a los deseos de mis padres. No sospechaban, yo tambpoco lo habría hecho, que me entregaban al hombre más cruel que jamás hubiera. Tanta maldad, tanto dolor era capaz de causar. Yo era inocente, débil, honesta. Me encerró en esta cámara y desde aquí me vi obligada a contemplar sus crueles actos. Mataba, violaba, descuartizaba. Yo quise, puesto que morir no podía, quemar mis ojos. Tampoco me fue concedida semejante súplica. Los años se sucedieron, la sangre lo cubrió todo, los gritos de los desgraciados se hicieron compañeros de mi soledad. Él murió. YO seguí aquí. Nadie venía por mí, nadie viene, el almendro que me regalaba sus dádivas tampoco está. Siempre esperando, anhelando que el joven príncipe de mis sueños me rescate. ¿Seréis vos, acaso?
-¿Un príncipe yo? Jajajajajaja. Si tan solo soy un mísero soñador.
Miguel, sonámbulo, quiere tocar unas mejillas que se le aparecen de mármol. ¡No hay nada! ¿Quién es esa mujer que le habla?
Un horrísono estruendo de hierro se escucha a su espalda. Sabe que ha sido apresado. La joven ya no está. Ha sido sustituida su figura de alabastro por una mazmorra, una tumba que cada vez se cierne más opresiva, hurtándole el aliento.
¿Qué puede hacer? ¿Rendirse? ¿Otra vez cantos de sirena. No, ilusión es su fuerza invencible. Y perdón. Perdón a aquella doncella que le ha seducido llamándole, fantasma aparecido; a aquéllos que  no le dijeron la verdad, tanto como les preguntó; a aquellos, en fin, que no quisieron decirle que sí había aún algo nuevo por descubrir: la inocencia de un niño que abre sus ojos atónitos ante la magia, la esperanza de un ciego luchador, el amor para él a pesar de que nadie confió en que lo descubriría.
Siente, aún siente. Percibe las nudosas arrugas de aquel tronco de almendro. Y sabe que todavía sigue vivo. Pero algo más comprende: que habiendo perdonado ha liberado a la desgraciada Rosalina de su hechizo. Ahora sí, ahora puede acariciarle sus mejillas que ya no son fantasmales, sino de una suavidad de satén. Ya no le importa perderse porque, de hacerlo, lo hará en unos ojos de cielo estrellado. Acaricia y no se cansará de hacerlo. Es tan suave su piel.
La charca, con su perdón, se ha limpiado y hasta ella, ahora sí, Miguel, colgado de una grácil cintura, se asoma para ver cómo en ese estanque hay un tesoro ignorado de todos.
Y Miguel y Rosalina poblaron de nuevo, con su vida, la Sierra del Perdón, una sierra que tú podrás encontrar si eres capaz de atreverte a atravesar el castillo de los sueños y caminar por la vereda de la fantasía en cuya meta encontrarás… ¡a Miguel y Rosalina!

jueves, 18 de julio de 2013

Biografía Jesús Alberto Gil Pardo

Alberto, alias de Jesús Alberto Gil Pardo, de 46 años de edad, es natural de la localidad
Soriana de Fuentestrún (España).

Los problemas visuales con los que nació, y que a
los 20 años degenerarían en ceguera, no le han impedido desarrollarse como
gran amante de la lectura y los libros.

Licenciado en Geografía e Historia
por la universidad de Zaragoza, actualmente es técnico de Biblioteca en la
ONCE y coordina un taller de lectura para personas adultas invidentes en
torno al braille, además de mantener Tiflohomero, el blog en que vierte sus
cuentos y experiencias.

Como escritor, cultiva el género del relato a través del cual, pretende
transmitir valores y dar a conocer el mundo de la discapacidad visual
haciéndola visible, toda una pasión para él, muy necesaria aún hoy día.

Algunos de sus textos han sido publicados en libros como el “Historias de la
vida”, promovido por la Cadena COPE y publicado por esta editorial, “Cuentos
para sonreír” de la Editorial Hipálage o “Todos somos diferentes” recopilado
por la fundación civilia. Ha obtenido, además, el primer premio del Certamen
Literario Santa Lucía, convocado por la ONCE de Madrid.



Puedes seguir a Jesús en Twitter como:
@cotainas

Y puedes visitar su blog personal y literario que es:
http://tiflohomero.blogspot.com


¿De qué color son los colores?



Que os aproveche. Con cariño.

Amapolas en campos de Castilla, labios rojos de ubérrima tierra roja.
Fuego candente que en tu fragua es, lava  que sobre mi piel, con tu fuego,  tesoros forja.
¿De qué color ves los colores, ciego amigo?
Cerezas en carnosa sazón, dulcísimo fruto que mi boca en tu boca moja.
Coral de afiligranado joyero, lecho que tus apasionados sueños aloja.

Verde hierba empapada de tu rocío, frescor de mi mejor mañana.
Musgo apretado sobre tu leñoso tronco, alfombra de mi pasión ufana.
Me preguntas, con curiosa intriga.
Alimento que a mi alma sacia, verde doncella devorada de tus manos, manzana.
Esperanza, con tu amor, iluminas mi oscura rutina cotidiana.

Rayos de cálido sol, caricias sobre mis mejillas con tus tibios rizos.
Oro bruñido de tu risa, confite de mi mágico bautizo.
Sensaciones son para mí los colores, te digo.
Refrescante limón por tus poros, con mis dedos de seda, deslizo.
  Amarillas espigas de trigo, fruto de nuestra semilla que mi universo, hizo.

Azahar, perfume inigualable que de ti, inhalo.
Zumo que tras cada noche de amor gozada, para ti, preparo.
Admirada quieres que, aún más, te diga.
Rosetón de almíbar que lamer quisiera de tu fuente, gajo a gajo.
Junto a ti, anhelo,  en aquel misterioso jardín, soñar bajo el viejo naranjo.

Espumeante ola de mar azul que nos envuelva.
Cielo limpio de atardeceres, unidos, para siempre, nos vea.
Abres tus ojos para, con ellos, ahuyentar de los míos, la negra hormiga.
Danubio que vea. Enamorado que de él, su vals, sólo para nosotros, suena.
Taza de porcelana milenaria en que beberé tu regalo, exquisito té de menta y hierbabuena.

Rojo fuego de amor y pasión.
Verde hálito de esperanza e ilusión.
Amarillo oro de próspera indisoluble fusión.
Anaranjado manjar de placentera perversión.
Azul melodioso de viajes con la única meta de tu alma por conclusión.
      
          

miércoles, 17 de julio de 2013

RELATO: La revisión técnica



La revisión técnica


Rodeando la ciudad, se encuentra la planta de revisión técnica. Allí, son revisados todos los autos de la población popular, dado al bajo precio que se cobra. Su dueño, un hombre sencillo, dedicaba su vida a su labor, y como era de pensar, le encantaba conducir su automóvil por todos los lados de la ciudad.
 Un día fue un muchacho bien vestido, alto, y que hablaba cosas mientras caminaba, pero se los decía a nadie. Aquél entró a la planta y preguntó por el precio de este trámite, y luego que el dueño le dijera el costo, este muchacho le pregunta si lo puede revisar a él. Tras notar la perplejidad que le causó al dueño, el muchacho le responde con voz cálida y calmada:
—“Usted se sorprende porque quiero que me revise, pero no se da cuenta que esto lo ha realizado siempre. Usted revisa el fruto del cuidado que le ha prestado el dueño a su vehículo”.
—“¿Y qué tiene que ver eso?”, responde el dueño de la tienda algo enfurecido, creyendo que le estaban tomando el pelo.
—“La gente cuida a su automóvil, porque están dentro de él. Ellos no se ven, pero si su automóvil.  Si éste se ve deteriorado, ellos mismos se sentirán deteriorados por estar dentro de él. Pero no ocurre el contrario, ya que si reluce por fuera no garantiza que él esté igual. Lo que quiero decir, señor, es si habrá o no diferencia entre el auto y yo, entre la ropa y yo, o si realmente me muestro tal cual, ya que siempre  todos estamos cubiertos, amononados y con ropajes lo más pulcros posibles. Así, jamás se notará lo que realmente soy, y lo que realmente es usted”.
Luego de esto el muchacho se fue. Tras unos días, el dueño se dio cuenta que este muchacho, tan extraño a su parecer, era su vecino. No supo esto sino hasta cuando salió de su casa a pie, donde recién ahí lo pudo reconocer.